Acrílico sobre tela, 2025.
100 x 80 cm.
Todo oscila. La materia, el pensamiento, lo que percibimos como separado de nosotros. Resonancia trabaja desde esa premisa: que lo visible no es un paisaje que se observa desde fuera, sino una frecuencia que el cuerpo ya reconoce antes de que la mente lo procese.
El color, el trazo, el silencio entre formas —todo lleva un pulso. Y en ese pulso, la distancia entre quien mira y lo que es mirado se vuelve porosa. Lo exterior se convierte en extensión. La obra no representa ese estado: lo genera.