Acrílico sobre tela, 100 x 120 cm.
Hay cosas que no necesitan mostrarse para ser reales. Esta obra vive en ese espacio: el de las presencias que se intuyen, los sueños donde el cuerpo no pesa y todo flota en el mismo vaivén.
Acrílico sobre tela, 100 x 120 cm.
Hay cosas que no necesitan mostrarse para ser reales. Esta obra vive en ese espacio: el de las presencias que se intuyen, los sueños donde el cuerpo no pesa y todo flota en el mismo vaivén.